9 de enero de 2010

Pastor David Barlock
Pastor David Barlock
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En primer lugar, quiero agradecer a Carlos Camacho, pastor de la INT de Ponce, quien ha ingeniado, mantenido y velado constantemente este sitio web. Aquellos de ustedes que nos visitan frecuentemente estarán notando un nuevo cambio en formato así como adiciones importantes: la nueva “tienda en línea” y mi nuevo “blog”. Valoramos sus comentarios, así que siéntase libre de comentar, ya sea en mi “blog” o directamente al webservant.

Me gustaría comenzar el año en una nota positiva… por consiguiente, estoy ofreciendo a mis lectores este corto pensamiento para meditación. Espero que cada uno de nosotros pueda captar este punto importante según comenzamos el año 2010 y espero que puedas orar conmigo cada día: “Señor, dependo de Tu gracia y creo que Tu poder se perfecciona en mi debilidad… ayúdame a estar conforme con los retos que enfrento hoy día y hazme un testimonio de Tu poder”.

Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
2 Corintios 12:9-10

La situación económica presente a la cual se enfrentan, no solamente los Estados Unidos, sino también el mundo, ha sido referida como la “Gran Recesión”. El año 2009 estuvo lleno de retos, por así decirlo, pero en el lado positivo, ha sido un llamado a despertar para una generación avara y extravagante. La mayoría de las personas con las cuales he hablado están más conscientes de la necesidad de deshacerse de las deudas de interés alto y ser mejores mayordomos de sus recursos en el futuro.

Las dificultades nos obligan a buscar profundamente dentro de nosotros para hallar recursos escondidos de fortaleza. Cuando nos enfrentamos a una pérdida, ya no tomamos las cosas por sentado y buscamos maneras de mantener lo que nos pertenece. Si un matrimonio comienza a sufrir, una pareja responsable buscará maneras de remendar sus diferencias y problemas. Un amigo me dijo que su padre se fue a la quiebra por lo menos dos veces antes de convertirse en uno de los comerciantes más ricos de Ohio. Puedo compartir con conocimiento de causa que nuestro Concilio de iglesias ha emergido de muchas divisiones que nos han hecho reflexionar, orar, reorganizarnos y finalmente estar más fuertes. ¡Las dificultades traen el éxito a las personas determinadas!

Una mujer muy espiritual me dijo una vez que había aprendido que sus desengaños en el mundo usualmente le habían llevado a sus momentos más íntimos con Dios. ¡Qué madurez!

Muchos de nosotros tenemos que batallar con nuestras quejas en los tiempos de adversidad; sin embargo, cuando miramos atrás vemos el bien que usualmente surge de esos momentos.

El apóstol Pablo llegó a un punto en el que estaba conforme con sus debilidades porque sabía que a través de ellas se haría evidente el poder de Dios. Lea el verso nueve cuidadosamente… Dios dijo eso, no Pablo… “MI PODER SE PERFECCIONA EN LA DEBILIDAD”.

Un amigo mío acaba de sufrir un divorcio doloroso. Su esposa le dejó a él y a sus dos hijos y se escapó con otro hombre (que conoció a través del Internet). Él perdió su trabajo y ha tenido que acudir al gobierno para recibir asistencia económica después de haber tenido un salario de $200,000.00 durante los pasados tres años. Perdió su casa, su carro nuevo y ahora guía un carro viejo que otro amigo le prestó. Me llamó recientemente y me dijo, “David, ¡estás hablando con mi nuevo yo! No voy a hablar de mi ex esposa más – no voy a estar ansioso por mi situación… voy a emerger de esto como una nueva persona”. Tiene un destello de fe que dice: “Voy a salir de este túnel profundo y oscuro de dolor y quebranto convertido en una persona mejor”.

Aunque detesto mis debilidades como ser humano, sé que por medio de ellas Dios puede hacer patente Su presencia. Estoy convencido que Su reino eterno será habitado por almas que fueron sostenidos por el poder divino e inmerecido durante su existencia mortal. Las credenciales para los habitantes de la eterna Nueva Jerusalén van a ser “Redimidos, Justificados, Reconciliados y Santificados por la sangre de Jesús y el Espíritu de Dios”, no serán “más inteligentes, fuertes o con mejor auto-control que la mayoría de los demás”.

El capítulo once de Hebreos hace mención de la fe de ciertos santos del Antiguo Testamento – note el verso 34:

¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.
Hebreos 11:32-34

Si voy a ganar la batalla espiritual a la cual me enfrento cada día, percibo que va a ser ganada por la gracia de Dios y no por mi propia inteligencia y fuerza. Recuerde, “el poder se perfecciona en la debilidad”.

Pero, ¿qué puedo hacer cuando me siento sobrecogido con el miedo o la desesperación? ¿Qué puedo hacer cuando no sé qué hacer? Esas preguntas han asaltado las mentes de cada hombre y mujer honestos en diferentes momentos en sus vidas. AHÍ es que tenemos que traer la escritura en 2 Corintios 12:9 a la mente… AHÍ es que aprendemos a caminar sobre aguas espirituales y descansar en las manos de Dios. Quizá realmente somos incapaces de hacer algo por cuenta propia en una situación adversa extrema… AHÍ es que tenemos que decir, “Me rindo en tu mano – Dios, vas a tener que tomar las riendas de ahora en adelante”. AHÍ, mis amigos, es cuando Dios puede glorificar Su Nombre en nosotros.

El apóstol Pablo llegó a esta conclusión:

Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.
Romanos 14:8

Cuando nos resignamos a ese tipo de mentalidad – somos vencedores. Vencemos aun cuando le parezca a otros que estamos débiles y derrotados.

En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?
Salmos 56:11

Una de nuestras queridas hermanas que contrajo cáncer murió recientemente. Durante su odisea de 2 años de operaciones, dolor y quimioterapia ella SIEMPRE CONFESÓ QUE ESTABA SANA EN EL NOMBRE DE JESÚS. Confesaba que iba a ver su milagro hasta el día que murió y pasó a los brazos de su amado Salvador. Ella venció el miedo a la muerte, la desilusión de la enfermedad, la debilidad de la quimioterapia, el pesar de estar separada de su familia y se hizo perfecta en resistencia. En su debilidad, ella demostró su mayor fe. Aquellos de nosotros que le conocíamos fuimos sobrecogidos por su valor y fe inquebrantables; ambos producto de su horno de aflicción.

Según nos encaminamos al 2010, vamos a enfrentarlo con fe, ánimo, gozo y anticipación positiva del hecho que Dios tiene lo mejor guardado para nosotros. Pongamos todo pensamiento negativo, crítico, pesimista y depresivo bajo nuestros pies y miremos la bendición que Dios ha prometido en Su Palabra.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,
Efesios 1:3

Pastor David Barlock

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(10 enero, 2010)